viernes, 4 de mayo de 2018

CAPITULO CINCO : ESTUDIOS DE LIDERAZGO



Cabe preguntarse si ocupar un puesto de responsabilidad equivale de forma automática a convertirse en líder. Hay autores que sostienen que dirección y liderazgo son conceptos diferentes. La misión del directivo o manager sería mantener la consistencia y el orden dentro de la organización. Su función principal sería planificar las actividades que deben realizarse y controlar que se cumplen los objetivos previstos. Por su parte, la principal función del líder sería promover el cambio dentro de la organización motivando al grupo para ese cambio construyendo una visión de futuro.



Cinco estilos básicos de Liderazgo




Así como preferimos maneras de actuar en nuestro comportamiento general, también preferimos un estilo de liderazgo. En este capítulo, usted identificará su estilo de liderazgo. Tal como ocurre con los estilos personales, no hay un estilo de liderazgo correcto o equivocado. Hay cinco estilos básicos de liderazgo:
 Autoritario: manda.
 Político: vende.
 Evaluador: prueba.
 Participativo: consulta.
 Libre iniciativa: une. 

CUANDO REAJUSTAR SU ESTILO
Cuando estamos en “piloto automático” y desconectados con quienes estamos guiando,
tendemos a escoger el estilo de liderazgo de nuestra preferencia personal. Pero idealmente
el estilo de liderazgo que usted utiliza se debe basar en tres factores:

La naturaleza de la situación.
Las necesidades y deseos de quienes usted dirige.
Las preferencias personales del líder.


miércoles, 2 de mayo de 2018

El liderazgo es la capacidad de transformar una visión en realidad.”

Hay personas que tienen una manera diferente de ver las cosas, cuando comparten sus ideas con otros les resultan atractivas y comienzan a llevarlas a cabo, tomando así un rumbo en el cual colaboran arquetipos para obtener beneficios mutuos.
Una visión compartida es cuando todas las personas tienen una imagen similar, les interesa que sea equitativa y no de nadie en particular.
Es decir, si logramos que nuestra visión personal se transforme en visión general y que no sólo la acepten sino la hagan suya, entonces verdaderamente será una visión compartida. Cuando se logra esto se genera un fuerte vínculo, esta conexión lleva de todos los integrantes del equipo, grupo o comunidad a obtener mejores resultados. Algo así como que la unión hace la fuerza.
Este interés común es una fuerza interior en cada persona que engendra poder e inspira a una idea primeramente individual se convierta en una general.
Esta visión se genera de lo que realmente se quiere crear, la dirección que quieren tomar. La visión compartida es el primer paso para que la gente comience a trabajar en conjunto, alienta a la innovación a pesar de los riesgos que esta implica.
Las visiones compartidas surgen de visiones personales que se saben, así es como se energizan y alientan el compromiso. Hay organizaciones que alientan a sus integrantes a tener visiones personales para poder generar cambios y llegar a las visiones compartidas.
También podemos observar que dentro de las organizaciones hay diversidad de talentos, los cuales tienen convergencia al momento de interactuar dentro de sus sistemas. Cada integrante puede generar nuevas ideas, las cuales pueden generar innovadoras alternativas de hacer las cosas. Sin embargo, todo esto sería imposible sin una visión compartida. La fluidez de diferentes pensamientos que se integran para ir en una misma dirección.
Dentro de la organización cada área tiene una función específica que da un valor agregado a los productos o servicios que se realizan. Esta interacción entre áreas logra evidenciar la manera de conformarse y marcar un rumbo común.
Una comparación a este concepto es la televisión, la imagen se conforma de 525 líneas que recorre un haz de luz. Este haz es la energía que marcha rápidamente por cada punto y hace un barrido para conformar la imagen.
Esa imagen tiene diferentes dimensiones, matices, colores, texturas y más, si la miramos muy de cerca simplemente no podremos identificar de que se trata, pero cuando tomamos perspectiva y la observamos a una distancia relativa podremos identificarla en su totalidad y ver con claridad lo que nos quieren mostrar.
Es el liderazgo y la convicción de cada individuo el que genera que grandes cambios se den a partir de dicho postulado. Y para esto tenemos muchos personajes en la historia que han demostrado como funciona este concepto.

Todos Somos Líderes de Nuestra Propia Vida


 

 “En pocas palabras, un líder es un hombre que sabe adónde quiere ir, se pone de pie y va”. John Erskine.
Estaba leyendo recientemente un articulo de Helena López-Casares y me topé con una frase que me gustó: “el verdadero liderazgo siempre va a la vera de la ilusión y las ganas de mejorar las cosas” … esto me hizo dejar por un momento mi enfoque de liderazgo hacia terceros para pensar en mi misma … ¿no es acaso cierto que a todos nos gusta mejorar las cosas y conseguir nuestras metas? ¿no es mas cierto que ese anhelo suele estar acompañado de altas dosis de ilusión y entusiasmo? Pues entonces llegué de nuevo a la conclusión que ya conocía de forma teórica… el verdadero liderazgo empieza por uno mismo. Solo desde el auto-conocimiento y el firme propósito de conseguir que las cosas sucedan se puede plantear el liderazgo a terceros.
Un buen líder es, ante todo, aquel que asume que su puesto, su posición, es una responsabilidad; nosotros tenemos la necesidad de sentirnos responsables de nuestra vida, saber que somos “capaces de dar respuestas” ante cualquier cosa o circunstancia que nos acontece y que desde ahí tenemos el 100% de propiedad sobre nuestro destino porque siempre tenemos la ultima palabra sobre como actuar o no actuar, sobre como sentirnos, sobre que pensar… y nadie puede o debe ser dueño de esas decisiones por nosotros.
Un buen líder reconoce los logros de su equipo y los anima a continuar… ¿cuántas veces nos paramos a reconocer nuestros propios logros? Les damos valor? Nos animamos a continuar con nuestro proceso de superación o por el contrario nos centramos en nuestro discurso sobre las carencias que tenemos? ¿somos conscientes del valor único de cada uno de nosotros? … Si no empezamos por reconocernos a nosotros mismos nos va a costar mucho reconocer los logros en otros.
Un buen líder predica con el ejemplo y tiene una actitud de servicio a los demás desde la mas sencilla humildad. ¿tenemos nosotros esos valores en nuestra lista de principios básicos? ¿Sabemos ser humildes sin dejar a la vez de ser asertivos? ¿hemos aprendido a darnos a otros sin que por ello nos creamos en una posición de no autoridad? ¿buscamos en cada una de nuestras acciones la mejora de nuestro potencial?
Un buen líder mantiene una comunicación abierta y transparente con sus seguidores, transmite lo esencial de forma que llegue a todos y cada uno de aquellos que quieren escucharle; ¿nos dedicamos nosotros un tiempo a comunicar con nosotros mismos? ¿cuál es nuestro dialogo interior permanente? ¿nos hablamos con respeto o como si fuéramos nuestro peor enemigo? Dedicar un tiempo a la reflexión y aprender a reconocer en nosotros nuestras mejores cualidades hace que nuestra energía sea mayor y seamos capaces de las mas increíbles acciones.
Un buen líder tiene una visión que comparte con su equipo y que entusiasma e inspira…es creativo y se atreve con lo que cree necesario para conseguirlo…. ¡que mejor visión que la tuya propia, la de tu vida! Atrévete, confía en tus recursos y trabaja en pro de lo que quieres para tu vida y tu felicidad. Solo así podrás conseguir influir en otros para un bien mayor.
Dice Antoine de Saint- Exupery , “el mundo entero se aparta cuando ve pasar a un hombre que sabe a donde va”… nuestra mayor empresa debería ser determinar nuestras metas y trazar un camino claro para hacer que eso suceda… solo así seremos verdaderos líderes de nosotros y de nuestro entorno. Y hoy estamos realmente necesitados de verdaderos líderes.

ESTILOS DE LIDERAZGOS


El liderazgo es sinónimo de iniciativa, dirección, emprendimiento, gestión, valoración, implicación, monitorización y consecución de objetivos. Es el acto de orientar algo o a alguien hacia una meta específica. 
Sin embargo, sería un error hablar de un solo tipo de liderazgo. Lo que hasta hace poco se creía una labor exclusiva de los altos directivos, gerentes, responsables de sección o jefes de equipo, se ha ido modificando al mismo ritmo que los modelos de estructuras empresariales. Si cambian los sistemas, deben cambiar los referentes. De hecho, en la actualidad se habla de que las empresas, sobre todo si tienen un alto número de miembros y una estructura compleja, se sustentan no sólo en un tipo de liderazgo sino en la suma de varios. La cultura del liderazgo organizacional plantea que ahora, sea cual sea la naturaleza de la empresa o su modelo de organización, debe tener más de un liderazgo. El modelo de liderazgo unitario, independiente del estilo, ha demostrado ser eficiente en algunos casos, pero, a la vez, se queda corto en otras situaciones.  

Liderazgo empresarial: principales modelos
Eso explica, en parte, que muchas empresas hayan optado por diversificar el liderazgo en más de un cargo. Es decir, funcionan con un sistema descentralizado en el que cada uno de los responsables tiene un cierto nivel de incidencia en las decisiones que afectan a la organización en su conjunto. Este tránsito del liderazgo unitario a los liderazgos simultáneos ha provocado que los expertos en la materia definan nuevos estilos. Por supuesto, no son definitivos. Cada empresa los asume los adapta a sus necesidades. Entre los modelos de liderazgo más destacados podemos mencionar algunos como:
a) Autocrático:
En este modelo, los líderes tienen el control absoluto de las decisiones. Los miembros de los equipos se limitan a seguir las directrices que les han sido marcados al inicio de los procesos. Tampoco los cargos de staff, aquellos que se adhieren a la organización sin que sean parte de ella, tienen influencia.
b) Laissez-faire:
En francés, la expresión ‘laissez-faire’ significa «dejar hacer». Este estilo de liderazgo promueve la libertad de los trabajadores. La monitorización de los procesos se realiza de vez en cuando. Es usual en grupos de mucha experiencia.
c) Carismático:
Los líderes carismáticos basan su función en el entusiasmo, la engería y la proactividad. Son referentes de aquellas personas que tienen a cargo.
d) Democrático:
A diferencia del liderazgo burocrático, este estilo de liderazgo promueve la interacción y la participación de las personas que conforman los grupos de trabajo. Sus voces tienen importancia y valor a la hora de las decisiones.
e) Operativo:
El liderazgo operativo se centra en las acciones antes que las personas. Al líder de este tipo le interesan sobre todo los resultados. El personal que tenga a cargo no importa en exceso; importan su desempeño y su productividad.
f) Transaccional:
En este modelo, los colaboradores y el líder de equipo llegan a un pacto, por lo general de carácter económico, en el que acuerdan el intercambio de un salario o bonificación a cambio de la ejecución de ciertas labores. Lo más importante es el pacto; no importan tanto ni las relaciones ni los niveles de motivación.
g) Transformacional:
El objetivo de este tipo de liderazgo es influir y transformar positivamente a los grupos de trabajo para la consecución de objetivos. Se basa en la inspiración, la motivación y el entusiasmo. Algunas empresas lo usan como el complemento del estilo de liderazgo transaccional, basado, recordemos, en los resultados.


FLEXIBILIDAD PARA SER UN BUEN LIDER

La tarea del jefe no es fácil. Debe tener las condiciones para encaminar al equipo hacia los logros de la organización.
Las maneras para hacerlo son varias y los consultores y modelos de liderazgo están a la orden del día.
El Liderazgo Situacional II (SLII) es uno de ellos. Por más de 30 años lo ha promovido Ken Blanchard, reconocido conferencista y escritor de management, quien desarrolla este modelo en su firma The Ken Blanchard Companies.
La teoría del Liderazgo Situacional fue desarrollada por Blanchard y Paul Hersey en 1969 y tiene hoy socios en más de 30 países. Recientemente, abrió representación en Colombia, en vista del crecimiento de las empresas y las organizaciones.
Según Belinda Bozo, consultora senior para América Latina de The Ken Blanchard Companies, “nuestros programas se basan en los modelos de comportamiento que reflejan el proceso de desarrollo de las personas y se aplican fácilmente en el lugar de trabajo”.
Para los expertos, predominan cuatro estilos de liderazgo: dirigir, entrenar, apoyar y delegar.
Cada uno debe ajustarse a la situación de cada colaborador, frente a la tarea impuesta y respecto a la organización.
Valentín Castellanos Mora, country manager en Colombia, señala que este es un modelo válido para cualquier persona que necesite influir o ayudar a otras personas a conseguir sus metas y sus objetivos.
Explica que “el modelo es tremendamente simple por que se basa en el sentido común, pero en las organizaciones, en ocasiones, es el que menos se usa”.
Los modelos tienen unas herramientas prácticas y quien reciba la consultoría no debe esperar nada para aplicarlas. Su uso es inmediato y eso lo reconocen los empresarios que recurren a la herramienta, dice el experto.
Es común que un empresario sienta que un colaborador no pasa por el mejor momento y está rezagado en el cumplimiento de objetivos, por más que el líder quisiera. Normalmente, el líder se confunde porque cree que ha hecho su mayor esfuerzo y no logra que esa etapa sea superada.
Y ahí es cuando el modelo entra en acción, dice Castellanos.
“Cuando una persona está en una tarea, requiere un líder flexible, que use estilos de liderazgo, según el momento en el que esté el colaborador”, explica.
En el Liderazgo Situacional se identifican cuatro etapas en el colaborador. La primera es la del principiante entusiasta. Corresponde al novato, que tiene ganas y compromiso pero no sabe cómo hacer la tarea.
“Aquí se necesita un líder guía, que oriente y diga cómo hacer las cosas”.
La segunda etapa, del aprendiz desilusionado, se refiere a quien se encuentra con dificultades y experimenta que su compromiso va decayendo.
“Es alguien que tiene un poco de temor y de frustración frente al objetivo y que demanda de otro tipo de liderazgo, caracterizado por una disposición de escuchar opiniones y de dictar el norte para cumplir el encargo”, comenta.
Posteriormente, el colaborador pasa a la instancia en la que gana un poco de competencia y demuestra su capacidad para hacer las cosas. Sin embargo, puede que no se sienta seguro de hacerlo solo todavía y necesite de su líder con un soporte diferente. El liderazgo debe ser de apoyo, con una alta dosis de autonomía y confianza al colaborador. Dejar hacer es clave.
Finalmente, explica Valentín Castellanos, sigue la fase del trabajador experto.
En esta etapa, lo que menos necesita es que le digan cómo se deben hacer las cosas. El liderazgo debe ser entendido como un aporte para crecer más.
En el trabajo de liderazgo, es fundamental que el jefe haga un diagnóstico del colaborador frente a su tarea y, luego, adapte su estilo de liderazgo según las necesidades, con el fin de que transite rápidamente hacia la autonomía.
“Si uno tiene un líder flexible, lo que se logra es que acelere el desarrollo “
Por último, en el proceso se consolida una alianza con el colaborador para que este llegue al punto de pedirle al líder lo que necesita.
EL RADICALISMO, EL CONCEPTO OPUESTO PARA EL LIDERAZGO SITUACIONAL
Entre los obstáculos más comunes para que el Liderazgo Situacional no sea exitoso en una organización, Valentín Castellanos cita el modelo muy radical de un líder.
En algunas organizaciones existen líderes que tienen un solo estilo y dicen que les ha dado resultado y se resisten a ser flexibles.
“Eso lo encontramos menos en una generación más actual”, advierte.
El otro obstáculo común es que se encasille la gente y cuando se tiene un colaborador que no da el resultado se ubica como ‘el malo en todo' y no se tiene la capacidad para detectar que en algunas situaciones es bueno. Eso puede quitar la oportunidad de ofrecerle un estilo de liderazgo diferente. Nadie ha pensado en que aporta y en qué no, asegura.
IMPACTO DE UNA GUÍA ADECUADA
El desarrollo personal y el de la organización se deben fortalecer en la práctica del Liderazgo Situacional.
Los estudios de Blanchard demuestra que cuando el Liderazgo Situacional se aplica, se obtienen beneficios para toda la organización.
En primer lugar, se consolidan líderes que tienen éxito en el establecimiento de metas, coaching, evaluación de desempeño, escucha activa y resolución proactiva de problemas.
Este factor incide en la creación de un lenguaje común de liderazgo de la organización que favorece el desempeño y el ambiente de trabajo.
Igualmente, es posible alcanzar claridad en objetivos individuales, alineados con los objetivos de la compañía. En el ejercicio de la metodología se pueden construir sistemas de seguimiento del desempeño, bajo acuerdos entre líderes formales y los equipos.
Las experiencias de las empresas evidencian, además, que la práctica de este método reduce la rotación de personal y el ausentismo laboral.
A la par de los beneficios para la organización, también se nota una mejora de desarrollo individual lo que aporta a un mejor ambiente de trabajo.
Y en general, los casos estudiados en multinacionales y empresas que están en la lista de las 500 más grandes del mundo de la revista Fortune demuestran que con este tipo de liderazgo mejora la satisfacción en el trabajo y la moral en todos los niveles de la compañía.
Según Belinda Bozo, consultora senior para América Latina de The Ken Blanchard Companies, “el secreto del liderazgo para el éxito empresarial, reside entonces, en construir un riguroso balance entre la generación de resultados de negocio y el fortalecimiento del compromiso y sensación de bienestar en la gente”.
The Ken Blanchard Companies tiene oficinas en varias partes del mundo y, dice Valentín Castellanos, quien está al frente de la operación en Colombia, que pese a que son culturas distintas, el modelo se aplica de manera eficaz en cualquier parte.
Eso ha vuelto atractivo el modelo porque ayuda a crear un lenguaje común en multinacionales y en empresas locales.
Cuenta con unas 20.000 personas certificadas en liderazgo, formación y coaching.
También la compañía tiene, en la autoría de Blanchard, más de 40 títulos, de los cuales se destaca el best seller “El ejecutivo al minuto”.
El impacto del modelo de Liderazgo Situacional también se ha extendido a ámbitos distintos al de los empresariales y ha llegado a campos como el de la Policía, en Estados Unidos, y el de colegios y universidades.

ESTILO DE PERSONALIDADES

Cada uno tiene una manera preferida de comportarse. Sin embargo, los estilos preferidos no son la mejor manera de responder a una situación o a una persona en particular. La flexibilidad de estilo se refiere a nuestra habilidad y necesidad de usar el estilo que mejor responda a las necesidades de una situación o persona en particular para que así nos convirtamos en líderes más efectivos.
Estilo personal es la manera en la que interactuamos y respondemos a las personas, cosas, situaciones y tiempo, es el filtro por el cual vemos el mundo. Es importante recordar que no hay una manera correcta o equivocada de ser. Todos tenemos personalidades “moldeadas” de forma diferente.
Los Cuatro Pares
Esta teoría sugiere que hay cuatro pares o divisiones en la personalidad. Ambas “partes” de cada uno de los cuatro pares de componentes están presentes de alguna forma en todas las personas. La magnitud varía en cuanto a la presencia de cada parte. Cada parte del par viene con su propio grupo de puntos fuertes y débiles, y juntos conforman el estilo de la personalidad de un individuo.
Introversión/Extroversión
La introversión y extroversión expresan la importancia e influencia de otras personas para el individuo. Las personas que son más introvertidas que extrovertidas tienden a tomar decisiones de alguna manera independientemente de las restricciones o presiones de la situación, cultura, personas o aspectos que los rodean. Son tranquilos, diligentes en el trabajo individual y reservados socialmente. Le disgusta ser interrumpidos mientras trabajan y tienden a olvidar nombres y rostros.
Las personas extrovertidas están adaptadas a la cultura, personas y aspectos que los rodean, se esfuerzan por tomar decisiones acordes con las demandas y las expectativas. La persona extrovertida es sociable, libre socialmente e interesada en la variedad y en trabajar con gente. El extrovertido puede llegar a ser impaciente con tareas prolongadas y lentas y no le importa que lo interrumpan.
Intuición/Practicidad
La persona intuitiva prefiere las posibilidades, las teorías, las experiencias, el panorama, la innovación y lo nuevo, y se aburre con los pequeños detalles, lo concreto y lo actual, y los hechos ajenos a los conceptos. La persona intuitiva piensa y debate en saltos espontáneos de intuición que pueden omitir o descuidar detalles. Este tipo de persona resuelve fácilmente los problemas, aunque puede tener una tendencia a cometer errores de hecho.
El tipo práctico prefiere lo concreto, real, objetivo, estructurado, tangible y lo “aquí y ahora.” Una personalidad perceptiva muestra impaciencia con la teoría y lo abstracto, y desconfía de la intuición. El tipo perceptivo piensa con cuidado, con exactitud al detalle, recuerda los hechos reales y comete pocos errores de hecho, pero posiblemente pierde el concepto del panorama global.
Sentimiento/Pensamiento
El tipo sensitivo hace juicios sobre la vida, las personas, los acontecimientos y las cosas basadas en empatía, calidez y valores personales. En consecuencia, el tipo sensitivo está más interesado en las personas y los sentimientos que en la lógica, el análisis y las cosas impersonales, así como en la conciliación y armonía, antes que estar a la cabeza o lograr metas impersonales. En general, se lleva bien con las personas.
El reflexivo hace juicios sobre la vida, las personas, los acontecimientos y las cosas basadas en lógica, análisis y evidencia, evitando la irracionalidad de tomar decisiones basadas en sentimientos y valores. Como resultado, el pensador está más interesado en la lógica, el análisis y las conclusiones verificables que en la empatía, los valores y la calidez personal. El pensador puede avasallar sin darse cuenta de los sentimientos y las necesidades de otras personas, descuidando tomar en consideración los valores de los demás.
Percepción/Juicio
El perceptivo es un recopilador de información, siempre quiere saber más antes de decidir. En consecuencia, el tipo perceptivo es abierto, flexible, adaptable, se abstiene de juzgar, y es capaz de ver y apreciar todos los aspectos de un punto. Está siempre abierto a nuevas perspectivas e información sobre diferentes puntos. Sin embargo, los preceptivos también son difíciles para inducirlos a concretar; y pueden ser indecisos y evasivos. Se involucran en tantas tareas que no logran concluir que tanto ellos como los que los rodean se pueden a veces frustrar. Aún cuando concluyen las tareas, los preceptivos tienden a volver atrás y preguntarse
si son satisfactorias o se pudieron hacer de otra manera. El perceptivo desea avanzar por la vida en lugar de cambiarla.
El juzgador es decisivo, firme y seguro, establece metas y las sigue. El juzgador quiere cerrar libros, tomar decisiones y avanzar al siguiente proyecto. Cuando un proyecto todavía no se ha cerrado, el juzgador lo deja y continúa hacia nuevas tareas sin mirar atrás.
Con cuales estilos te identificas mas?, estudia tus conductas segun los estilos y aprende tambien a identificar a tus colaboradores, espero que este post te sirva en tu crecimiento en el liderazgo.
deja tus comentarios, sugrerencias o comparte con nosotros tus experiencias, dejando un mensaje mas abajo

Una definición de liderazgo



El concepto del liderazgo se ha convertido en la piedra filosofal de todo tipo de organizaciones desde milenios atrás. Aquel o aquella que tiene liderazgo tiene el poder. El poder de liderar a los suyos, el poder de defenderlos, de hacerlos crecer y de imprimir una huella en el mundo.
Todo mundo quiere ser líder, pero no muchos reconocen que necesitan ser liderados, y esto es porque en el fondo, el concepto liderazgo es un concepto mucho más abstracto de lo que muchos están dispuestos a aceptar.
Se cree que el liderazgo se puede dominar, sistematizar, replicar, y desarrollar, y yo no estoy aquí para desmentir esta visión. Estoy aquí para mostrarte una nueva definición de liderazgo. Una definición empoderadora y útil que puede servirte y a tu equipo para llevar a tu comunidad a un lugar mejor.
Pero antes de pasar a esto, veamos. ¿Cuáles son las visiones más comunes del liderazgo hoy en día?
  • El liderazgo como posición. Esta es clásica. Alguien asciende en una estructura social jerárquica y automáticamente asume el liderazgo de un grupo. El profesor en una clase, el director de una empresa, el presidente de una nación, o el jefe de la familia son quienes asumen el liderazgo como una posición.
  • Liderazgo como actitud. Esta es un poco más nueva. El líder por actitud es aquella persona que se le reconoce como carismática y empática. Su carácter y su visión hace que los suyos le sigan casi naturalmente porque creen en él o en ella. Este es el líder que dirige desde abajo, que no requiere una posición social o estructural, sino que simplemente por su forma de ser guía a los demás y los demás le siguen.
  • Liderazgo como don. Esta es la visión en donde el liderazgo es una especie de designio superior en la que “quien lo tiene, lo tiene y quien no, no” y no se puede hacer mucho al respecto. El liderazgo como don es una de las visiones menos empoderadoras porque si no lo tienes, prácticamente no hay nada que se pueda hacer.
  • Liderazgo como un juego de rol. Esta es de hecho una de mis definiciones favoritas. Es la postura en la que el líder es el líder de forma circunstancial independientemente de sus habilidades, dones o actitudes. Simplemente está en esa posición por cualquier motivo, pero solo por un periodo determinado. Hoy yo juego el rol del líder y tú me sigues, mañana es tu turno de hacer ese papel y yo te sigo. Hoy tu aprendes de mí, mañana yo aprendo de tí.
Ahora, estoy aquí para mostrarte una perspectiva del liderazgo que a mí me parece particularmente útil y empoderadora. Se trata del liderazgo como herramienta de transformación social.
Cuando se ve el liderazgo a través de cualquiera de las definiciones anteriores, el liderazgo es algo que le ocurre a la persona, y que por motivos internos o externos tiene que y puede asumir para bien o para mal.
La perspectiva del liderazgo como herramienta en cambio, es un punto de vista que nos permite ver el arte de liderar a las personas como una herramienta, como si fuera un martillo o una caja de herramientas. ¿una herramienta para qué? Para lo que la use quien la tiene, idealmente una herramienta para el progreso y la innovación social.
Tomar el liderazgo como una herramienta es posible y es algo que tú y cualquier persona pueden hacer en prácticamente cualquier momento, siempre y cuando sepan cómo hacerlo. Y yo estoy aquí para decirte exactamente lo que tienes que hacer para usar esta poderosa herramienta.
  • Conoce a quien lideras. Lo primero es conocerlos, conocer a tu comunidad. Muchos se saltan esta parte, pero conocer sus miedos, sus ambiciones, sus pasiones y sus motivaciones es el primer paso que debes dar para usar el liderazgo como herramienta siempre.
  • Encuentra el paradigma en el que tu comunidad vive y el problema que enfrentan. Todos tienen creencias, tu comunidad tiene creencias, y estas creencias pueden ser falsas o verdaderas, pero en todo caso para liderar es necesario transformar, y ahora que conoces a quien lideras, es necesario que encuentres y comprendas el paradigma en el que viven para preguntarte si verdaderamente es la mejor forma de hacer las cosas.
  • Encuentra una forma de atravesar este problema. Esto es simplemente crear innovación, porque la innovación es la cualidad última del líder. Reconocer el paradigma en que viven las personas y crear un nuevo paradigma es la acción misma del liderazgo como herramienta.
  • Comunica eficientemente. Porque de nada te sirve tener un plan para tu tribu si no eres claro al comunicar este plan y mostrarle que es un buen plan.
Puedes ser o no ser el líder, pero sin importar la situación jerárquica que te encuentres, sin importar tus habilidades sociales o de persuasión, si ves el liderazgo desde una perspectiva estratégica siempre puedes tomarlo como una herramienta para llevar a los tuyos a un lugar mejor.



Diez atributos de un buen líder



En momentos difíciles, es aún más importante que nuestros jefes den la talla y no continuan en el camino egoísta, prepotente y autoritario. Una cosa es ser jefe y otra muy distinta es ser líder.
El liderazgo es muy necesario en tiempos difíciles y especialmente necesario en una empresa que acaba de pasar por un periodo de reducción de empleo. Los trabajadores que quedan necesitan mucho esfuerzo, mucho entendimiento y mucho liderazgo.
Se debe entender que los éxitos provienen de un buen equipo bien organizado y compensado y, para eso, el jefe debe ser menos jefe y más líder. Si es verdad que a los jefes se les copia, mejor que sean buenos.
Los atributos que nos ofrecen para describir un buen líder, más elaborados en el artículo de referencia, son los siguientes:
1.    Auténtico no falso.
2.    Confiable no errático.
3.    Anclado no desconectado.
4.    Optimista no pesimista.
5.    Consciente de sí mismo no inconsciente.
6.    Impulsado por propósitos y pasión y no por poder y temor.
7.    Inclusivo no divisivo.
8.    Enfocado en otros no en uno mismo.
9.    Respetuoso no manipulativo.
10.          Capaz de fomentar nuevos líderes y no sólo mantener seguidores.
No debe sorprender que los peores jefes son los que más trabajadores pierden y así van muchas empresas.